sábado 5 de noviembre de 2011

My Guilty Pleasure

Hay una palabra en inglés: "Guilty Pleasure", que se usa para denominar los "Placeres Culposos", es decir: cosas que te gustan hacer, pero que te da un poco de pena que el resto del mundo lo sepa. Y bueno, hay de placeres culposos, a ¡Pla-ce-res  Cul-po-sos! Porque una cosa es que te guste la música de no sé... digamos, la música de Timbiriche, a que te guste ¡Arjona!, o una cosa es que te guste coleccionar botellas de Vodka vacías, y otra es, que colecciones ¡tangas usadas!... Bueno el caso es que hoy, h-o-y queridos amigos les confesaré mi "Placer Culposo" número 1...
¡Suenen las fanfarrias...! ¡Cha-ca-cha-chaaan!... 

Mi placer culposo número 1 es... ¡DIS-FRA-ZAR-ME! ¡Aaaw! Quizá ya se habían dado cuenta, pero sí... lamentablemente, me gusta, me fascina, me encanta disfrazarme... Y aclaro: ¡No soy Otaku! ¡No soy Cosplayer! ¡No ando por la vida disfrazada! Simplemente, me gusta -cuando hay oportunidad-, disfrazarme.
Esa sensación de poder interpretar en la vida, una persona que no soy... me ex-ci-ta. Tengo pelucas, medias, vestidos, faldas, lentes,... t-o-d-o  lo que se puedan imaginar para disfrazarme de lo que se me ocurra. Planeo mis disfraces con anticipación, cuido todos los detalles, busco los accesorios necesarios, y el día que me disfrazo... no sólo me disfrazo por fuera, sino que me disfrazo por dentro también, y saco mis inhibiciones, me comporto diferente, me vuelvo otra persona.

Hoy me tomé la molestia de reunir fotos de la mayoría de disfraces que he usado en los últimos años...¡y no pensé que fueran tantos! Les voy a presentar uno por uno... A ver que tal:

¡Los Simpsooooons!

¡Rock Star!

50's Rock & Roll Girl

50's Pinup Girl

¡Mesera de Hooters!

Doña Lucha, San Juditas y mi hijo Albertano

¡Vivan los 80's!

¡Hippie! ¡Vivan los 70s!

¡La Novia Zombie!

¡Arabian Nights!

Harley Davidson Girl

Sor Melissa

Ramona Flowers

El Angel de la Independencia

Blanca Nieves

Colegiala, Linda Colegiala...

Tere "La Secretaria"




Y si Adelita se fuera con otro...

¡Hoooola, Enfermera!



Bueno, esas son todas las fotos que les puedo poner de mis disfraces... porque aunque tengo más disfraces... lamento decirles que esos sólo los podrá disfrutar mi novio... a menos que salgan en YouPorn o algo así... y bueno si salen, de perdis debería cobrar regalías ¿no?... digo... ¡nada!

En fin, ya tengo pensado mi próximo disfraz... luego subo la foto, ¡pero siempre acepto nuevas sugerencias!


See ya!


viernes 21 de octubre de 2011

La Primera Cita

-Amore... ¿Recuerdas nuestra primera cita?- le pregunté a mi novio el otro día. Creo que dentro de su cabeza lo primero que pasó fue: "Fuck! Si no recuerdo exactamente lo que pasó, ¡Aquí va a haber pedo!" Y dicho y hecho, hubo pedo.
Y es que si hay algo que deben de aprender los hombres, es que para las mujeres, ¡las primeras citas, son suuuper importantes! Es allí donde nosotras nos hacemos la primera impresión y la primera idea de como son... y de ahí esa impresión durará toooda la vida (¡así de rencorosas somos!... ¡jstuuup!).

Yo le decía que habíamos ido al Sanborns a tomar café, y luego del café, habíamos ido al cine... y el insistía en que no fue así. Yo me acorbada incluso de lo que yo traía puesto, y de la playera morada que él traía puesta ese día, de lo que ordenamos en el café, de la conversación que tuvimos y la película que habíamos visto... pero él no.
Después de varios esfuerzos mentales, y de que insistí sobre detalles de la cita y le lancé esa mirada que sólo las mujeres sabemos hacer mientras alzamos una ceja y tratamos de cortarle la cabeza con los ojos, logré que se acordara.
En fin, llegué a la conclusión de que la primera cita, debe ser especial y memorable... PARA EL HOMBRE, ya que nosotras (independientemente de como sea la cita) SIEMPRE nos vamos a acordar: y si la relación prospera, y después de 2 años de casados la mujer pregunta "¿Te acuerdas de nuestra primera cita"?, y él contesta: "No"...va a haber ¡pedo!.
Dicen que la explosión de pipas y volcadura del ferrocarril en Cd. Madero, Tamaulipas allá por 1997, fue ocasionado por una respuesta como esta.
Entonces, ¿Qué puedes hacer querido lector para recordar siempre la primera cita?, he aquí unos consejos:

1. Una de las mejores formas para recordar una cita es invitar a la chica en prospecto a un lugar excesivamente bien pinche caro. La impresión de comerse 4 tacos de pastor por 500 pesos y u agua de horchata por 150 pesos, es un trauma que te quedará grabado en la mente por el resto de la vida. 

2. Si eres rico, y te da igual pagar por 4 tacos de pastor 500 o 500 mil pesos, entonces la mejor manera de no olvidar la primera cita, es que lleves a tu chica al Museo de Antropología, y cenen ahí, y durante el postre, rompas un vaso... ceremonial de la Cultura Maya con valor incalculable...

3. La otra opción es que vayan a un restaurante de mariscos, y pidas un Vuelve a la Vida tamaño familiar, siempre y cuando seas alérgico a los mariscos...

4. Otra idea es que su primera cita sea en un partido de fútbol, con camisetas del equipo visitante y asientos en el área de la afición del equipo contrario. Nada más emocionante que terminar una cita con la adrenalina de salir corriendo del estadio para que no les den de madrazos.

5. Cómo último recurso haz la cita donde quieras, pero contrata un director de cortometrajes, para que haga un documental de dos minutos en video con imágenes de todo lo que pasó. Así ese día "fatal" en el que ella te pregunte: "¿Te acuerdas de nuestra primera cita?", simplemente puedas meterte a  YouTube, y recordar todo lo que pasó, o descargar el video a tu celular.

Creo que en mi caso, debí haber contratado al director cortometrajes... o haber exigido ir a comer a un lugar bien pinche caro... ¡jajaja!


sábado 2 de julio de 2011

¡Bien Pinche Feliz!

¿Pueden oír eso? Soy yo sonriendo. Sip. Estoy sonriendo tan pinche fuerte, que mi sonrisa podría estremecer a todo el universo. Soy tan pinche feliz y mi sonrisa es tan pinche genial que en este momento podría inundar el universo de perros cachorritos llenos de diamantina, y del cielo lloverían chocolates Kisses. ¿Y saben porqué estoy sonriendo? Por que yo era de esas que había perdido la fé en el amor. Tenía cuatro años y medio, sin haber establecido una relación formal con alguien. Sin embargo, en febrero del año pasado, conocí a alguien que me cautivó... Su sonrisa tibia. Sus ojos tiernos. Su sencillez. Todo me encantó de él, desde el momento en que lo vi. Y conforme lo fui tratando, me gustó más y más. Por primera vez en mucho tiempo, sentí que podía confiar de nuevo en el amor... y después de 10 meses de tratarlo, me convencí de que estaba enamorada, y a pesar de todas las circunstancias, me dí la oportunidad de emprender una relación de noviazgo.
¡Y lo amo! Es la persona a la que le dedico mis pensamientos por la mañana, mis oraciones por la noche, a la que me gusta compartirle mis triunfos, con la que me desahogo cuando tengo problemas, a la que deseo más que a nadie en este mundo, y en la que confío plenamente... ¡Es lo mejor que me ha pasado en toda mi fucking vida!
Soy bien pinche feliz, y me siento plena al lado de él. Quizá por eso estimados lectores, ya no escribo tan seguido en el blog... porque el poco tiempo libre que tengo, creánme... ¡sólo quiero estar con él!
En fin, podría extenderme platicándoles muchas cosas que me han pasado al lado de él a lo largo de 6 meses, pero tendrá que ser en otro momento, porque tengo cosas que hacer... como seguir estremeciendo el universo con mi sonrisa, porque señoras y señores, les reitero: al lado de él, soy bien pinche feliz.

Te amo Jesús (Anvil Higgins).



domingo 17 de abril de 2011

La tragedia del traje de baño

¿Pueden sentirlo? Empieza a hacer cada vez más calor, y por consiguiente empieza la temporada en que no hay nada mejor que ir a la playa a disfrutar el sol, la arena y el mar... ¿Suena muy bien, no? Sin embargo, año con año, cargo mi propia cruz en silencio, y sufro el calvario que varias mujeres gordibuenas como yo padecen cada semana santa: PONERSE EL TRAJE DE BAÑO.

¡Ooodio usar el traje de baño! Todo lo que mi ropa se encarga de disimular con amor, el traje de baño se encarga de delatarlo sin piedad: mi celulitis, mis várices, mis lonjas, mis brazos de tamalera, mis pompis de tesoro -bien enterradas-, mis estrías, mi flacidez, mi palidez de salamanquesa, en fin...

Y bueno, el via crucis por un traje de baño, no empieza cuando me lo pongo... más bien comienza desde el momento en que decido comprar uno. Quizá cuando veo en los aparadores de las tiendas a los maniquíes con los trajes de baño, enloquezco y entro corriendo a la tienda para arrebatarlo de las manos de quien lo tenga, pero ya que estoy dentro de la tienda, desisto de comprar tooodo lo que me enloqueció al verlo en el aparador. Y es que en mi caso, nuuunca encuentro trajes de baño decentes, para chicas "decentes" (y gordibuenas) como yo.

Puedo encontrar quizá que el top de arriba del traje de baño me quede justo a la medida, pero al ponerme la parte de abajo: o descubro que se mete a cada rato dentro de mi vagina y me lo tengo que estar jale y jale cada 5 segundos, me achatan más las nalgas (que de paso ni tengo), o en su defecto, los elásticos de la parte de abajo del traje de baño (que siempre tienen esa apestosa costumbre de estar bien pinche apretados) me hacen parecer un chorizo mal amarrado.

O puede pasarme lo contrario: quizá encuentro la parte de abajo que tapa justo lo necesario, pero cuando me pruebo el top del traje de baño, una de dos: o hacen que mis bubies luzcan planas y tristes como nalgas de albañil, o me queda todo escotado (porque son trajes de baños de esos de "triangulitos") y hacen que mis bubies quieren salir a cada rato a tomar el sol.

Y bueno, como los trajes de baño de dos piezas tienen esa cualidad de que el top de uno te queda bien cuando lo combinas con el short o bikini de otro traje de baño, casi me he sentido en la necesidad de comprar dos trajes de baño, para poderlos combinar... Háganme el chingao favor. Por eso cuando ya de plano no encuentro un traje de baño de 2 piezas adecuado, he estado muy tentada a probarme trajes de baño de una sola pieza, pero siempre desisto. ¿Por qué? Porque de los trajes de baño de una pieza: el 60% son con corte de abuelita, el 35% tiene estamapado horriiiiiible y el 5% restante me queda muy bien... pero ¡están bien pinche caros!.

Lo peor de todo, es que muchas veces cuando tengo que estarme probando el traje de baño que pienso comprar; NO suficiente con sentirme humillada, acalorada, encerrada, incómoda, mal iluminada y gorda, en la intimidad de un probador de .50 mts x .50 metros cuadrados, me veo en la terrible necesidad de ser humillada por terceros cuando el piiiiiinche espejo del probador se encuentra ¡afuera!.... ¿No es suficiente la humillación que ya viví en la intimidad conmigo misma al ver que parezco tamal mal amarrado? ¿¡De quién es la puta idea de poner el espejo afuera!?

En fin, después de que ya decidí comprar un traje de baño... el calvario continua, ¿Por qué? Porque hay que pasar por el martirio chino de depilarse todo. T-O-D-O. Y es que no hay cosa más fea que ver a una mujer que además de que trae un traje de baño que no le favorece, tiene un animal peludo ahí abajo, piernas de futbolista y axilas de mujer europea.

Y bueno, cuando ya me llegué a poner el traje de baño, y descubro que tengo que estármelo jalando cada 15 minutos de enmedio de las nalgas, y descubro lo fastidioso que estar cuidando que no se me salga una chiche en un descuido, y cuando me la paso rascando cada 10 minutos por la comezón que me provoca haberme depilado un día antes... recurro al Plan B: la opción de la camiseta de "La Corona" encima del traje de baño.

¡Esa sí no te defrauda! Le queda perfecta a todas, cubre lo necesario, no es cara, y ayuda a remendar mi terrible error de haber comprado un traje de baño que al final ni me gustó. Por eso cuando vamos a la playa, vemos a tantas mujeres con la camiseta de "La Corona" puesta. Mujeres que como yo, lamentan haber gastado $800 en un traje de baño nefasto. Mujeres que como yo, no encontraron el traje de baño de sus sueños.

Por eso dicen que es más difícil hallar el traje de baño de tus sueños, que al hombre de tus sueños. Me cae que sí.

En fin. Independientemente de que tengan o no el traje de baño de sus sueños, no hay pretexto para no disfrutar este puente de Semana Santa, y salir a tomar el sol. Vayan luzcan sus gordibuenos cuerpos, y olvídense de los demás. Tal como yo lo hice cuando fui a Los Cabos:


Y si no, si todo falla, recuerden, que siempre queda el plan B:


¡Que tenga feliz puente!

jueves 31 de marzo de 2011

No sé ni por dónde empezar.

Si tienen tiempo siguiendo mi blog, sabrán que muchas de mis amistades nuevas en los últimos dos años han sido gracias a Twitter. Y bueno, entre muchas de esas amistades que han sido de lo mejor, conocí a Emmanuel Herrera. Para ser específicos, a él o conocí en una fiesta de twitteros que hice en mi casa el año pasado. El llegó con esa alegría que lo caracterizaba, para ser el alma de la fiesta. Cantamos, bailamos, comimos, platicamos. ¡Me cayó con madres! Recuerdo que incluso ese día sobraron muchas cervezas, muy amablemente me decía que me las quedara yo, porque yo era la “anfitriona” de la fiesta, pero como yo ni tomo, le pedí que se las llevara y accedió a llevárselas t-o-d-a-s en una cubeta de mi mamá que usó como hielera, y desde ese momento, siempre que me veía me decía con una cara de apenado: “¡Luego te llevo la cubeta de tu mamá!” y nos echábamos la carcajada, porque al final de cuentas, los dos sabíamos que eso nunca sucedería.

Luego nos volvimos a ver en mi casa en la “Twittposada” que organicé, y posteriormente fue de los pocos de mis amigos, que me acompañaron en la fiesta de disfraces de mi hermana. Luego justo antes de venirme al D.F. me invitó a su fiesta de cumpleaños en su casa, con su familia, y demás amigos; ¡y la fiesta estuvo con madres! Me la pasé taaan bien ese día. Recuerdo que su familia fue su-per-a-ma-ble conmigo -¡y con mi hermana y mi novio!-. Pasamos una noche estupenda esa vez. Jugamos Wii, bailamos, comimos tacos y pastel… y esa fue la última vez que lo vi.

El día de ayer me enteré que Emmanuel había sido asesinado.

Primero me quedé en shock. No lo podía creer. Lo único que quería era conectarme al Twitter para escribirle un tuit a Emmanuel diciéndole: “¡Por favor, dime que son puras mentiras esas jaladas que andan diciendo por ahí, de que estas muerto!” Pero lamentablemente, tan pronto me conecté al Twitter, y chequé mi Facebook, vi que yo tenía varias menciones donde mis amigos me reportaban que la información al respecto era cierta: Emmanuel había muerto.

Me enojé con la vida. Luego lloré de impotencia. Realmente me dolió mucho la noticia. Pensar que ya no estaba entre nosotros me revolvía el alma. Nunca conoceré a alguien como él. Emmanuel era único.

Yo no sé cómo fue que murió Emmanuel, pero puedo decirles como vivió. Él fue una persona excepcional, de esas que son el alma de la fiesta, amable y sencillo, con una sonrisa que contagia. Era buen amigo, buen hermano, buen hijo, supertrabajador y divertido. Él te hacía reír al primer descuido, se ofrecía a ayudarte a la más mínima provocación y era esplendido con los demás. Era dadivoso, vivía la vida plenamente y no dejaba que NADA lo limitara. Absolutamente NADA.

Quisiera pensar que si Emmanuel ya no está aquí entre nosotros, es porque cuando Dios ve que hay personas como él que son tan espectaculares, prefiere llevárselas para que le hagan compañía. No sé qué otra explicación pensar. Me duele demasiado. De hecho justo en este momento, lloro mientras escribo. Solo espero que en algún momento lo pueda volver abrazar, aunque sea allá en el cielo. Siempre lo voy a recordar, y lo llevaré en mi corazón, porque personas como él jamás se olvidan.

Emmanuel… te veo en el cielo.

Descanse en paz, Emmanuel Herrera.


sábado 19 de marzo de 2011

Lo que me mantiene ocupada.

Sí. Ya estoy en la residencia médica. Estoy haciendo el 1er año de la especialidad de Medicina Interna. Y esto es muuucho más pesado de lo que pensé. No tengo tiempo de comer. No tengo tiempo ni de ir al baño a *disculpen el término* cagar. ¡Mucho menos tengo tiempo de tuitear o bloguear! ¡Ash! Pero aún así, aquí me tienen hoy -que estoy de preguardia- tratando de ordenar mis ideas para poder desahogarme de todo lo que me ha mantenido ocupada en este mes: La residencia de Medicina Interna.

¿Quieren saber como me ha ido en estos 15 días? Pues les dejo la versión resumida:

Dia 1: Se me rompieron los zapatos com-ple-ta-men-te. Y es que sólo a mí se me ocurre llevarme los mismos zapatos médicos que usé en el internado. ¡Tuve que salir del hospital descalza para poder tomar un taxi que me llevara a casa!.

Día 2: Se me olvidaba lo mucho que odiaba usar pantalones blancos: siempre se me transparentan los calzones. ¡Ash! Consideraré el Plan B: usar tangas.

Día 3: Mi primera guardia, y no dormí na-di-ta. Y el colmo de eso es que todos los días entro a las 5:30 am... eso no es de Dios.

Día 4: Ya conocí a mis compañeros residentes. Todos usan lentes, y tienen cara de muuuy inteligentes. ¿Mi plan? Tendré que usar lentes, para parecer muuuy inteligente.

Día 5: Me dejaron poner un Catéter Venoso Central por primera vez. ¿La paciente? Era una señora de 94 años con escoliosis. ¿El resultado? ¡El pinche catéter se enrolló, no podía sacar la guía y la solución no pasaba! Tuve que sacarle una radiografía, y sacarlo un poco pa componer mi error. Dicen que echando a perder se aprende, pero ¡shit! no es bueno andar echando a perder pacientes.

Día 6: Menstruación + Pantalones Blancos + Guardia = Amanecer en tu propia alberca de sangre. Al fin que ni me gustaban esos pantalones.

Día 7: Definitivamente después de 36 horas de estar encerrada en el hospital porque estuve de guardia, tengo el apetito aumentado, muchísimo sueño y la líbido a todo lo que dá. ¿Dónde está mi novio cuando lo necesito? Plan B: ir a una Sex Shop.

Día 8: Tengo un doctor adscrito, buenísimo. Es como el Dr. House pero Región 4, y sin el bastón.

Día 9: Olvidaba lo horrible que es la comida de hospital. Hiposódica, hipocalórica, hi-poquita.

Día 10: ¡Qué dieta ni que nada! Tanto tiempo engañada pagándole a nutriólogos, cuando el método efectivo para bajar de peso es ser R1 de Medicina Interna.

Día 11: Que deportes extremos, ni que ocho cuartos, tómenle una muestra de sangre a un paciente VIH positivo... eso es más emocionante que irse a acostar sin condón, con una prostituta de Tlalpan.

Día 12: Nunca se confíen de un paciente nefrópata. Les preguntas: "¿Cómo se siente usted?" Y te dicen: "Yo me siento muy bien doctora, no sé ni por qué estoy aquí". Y en menos de 2 horas, ya te anda, porque necesitan ser intubados. Fuck.

Día 13: Hay una residente que salió embarazada. Lo que me asombra, no es el hecho de que salió embarazada, sino que aún tenga vida sexual activa después de entrar a la residencia. ¡Imposible!

Día 14: Cómo extrañaba esa sensación de desprendimiento de piel subungueal por el uso indiscriminado de la máquina de escribir para hacer notas de evolución.

Día 15: Fé es la certeza de lo que se espera y la convicción de lo que no se ve, y aplica en todo excepto cuando le preguntas a tu interno, si dejó la solicitud de laboratorio hecha del paciente que le pediste, sin verificarlo después.

En fin... Dicen que esto de entrar a la residencia, es como bailar: al principio cuesta agarrarle el ritmo, pero luego te adaptas...¡Lo que nadie me dijo ¡es que sería una mentada quebradita combinada con pasito Duranguense! Espero adaptarme pronto, porque aún me cuesta. No es fácil quedarte sin dormir cada 3er día.

Por el momento es todo, pero espero volver cuando vuelva a tener tiempo de escribir en el blog. ¿Cuándo será eso? Eso ni yo lo sé...

Hasta pronto...

miércoles 16 de febrero de 2011

Los hombres también tienen inseguridades.

Si ustedes se ponen a googlear acerca de las mujeres y sus inseguridades, probablemente encuentren una larga lista de páginas que hablan al respecto. Y es que se han escrito miles de artículos acerca de como manejar las inseguridades femeninas en cuanto a nuestra imagen personal, autoestima, figura, estatura, preferencias sexuales y demás; pero cuándo se trata de inseguridades masculinas, no se habla mucho de ellas.

Los hombres tienen tantas inseguridades como nosotras. Y puedo afirmar, que cuando ven en la tele a todos esos modelos masculinos -sexys, bronceados, con melena increíble y con un six-pack en el abdomen- anunciando perfume de Paco Rabanne, modelando ropa interior Calvin Klein o usando tenis Nike-, aunque digan en voz alta con tono de me-vale-madre: "¡Pinche Wey! ¿¡Qué tiene él que no tenga yo!? Me cae que sí le ponía una madriza -en el Rockband por lo menos...*cof, cof*- ¡Pásenme otra cerveza!", por dentro, secretamente, muy en su interior, desearían tener la mitad del six-pack que el wey en calzones sale modelando en la tele.

El problema es que a diferencia de nosotras las mujeres, nunca vas a oír decir a un hombre: "¡Aaw! ¡Qué bien se ve ese tipo! ¡Me encanta su melena! ¡Ojalá yo la tuviera así!" Ellos jamás se quejarían de tal manera. Y generalmente, no hablan nada al respecto de sus inseguridades... sin embargo, de que las tienen, las tienen. Lo malo, es que nosotras las mujeres, no sabemos lidiar con sus inseguridades. Se nos hace fácil bromear al respecto, o incluso enfatizarlas, porque creemos que no les dan importancia. Pero no es así. El hecho de que no hablen de ellas, no significa que no les importen. Sus inseguridades son tan reales, como las de nosotras.

Por ejemplo, algunos hombres tienen inseguridades con respecto a cuánto miden. Y con decir cuánto miden, no me refiero a cuánto miden sus penudas existencias. ¡No! Sino a cuánto miden de estatura. ¿O me equivoco acaso? Y es que la estatura -a diferencia del peso, el cual pueden modificar si hacen una dieta rigurosa y ejercicio- es una característica masculina que no importa que tan "dotados" estén, que tan buenos atletas sean, o que tan fabuloso sea su metabolismo; jamás estará en sus manos el poder de modificarla para verse más altos que la chica que les gusta. Algunos hombres incluso, sufren por su baja estatura desde su adolescencia, siendo motivo de burlas y de intimidaciones por parte de todos aquellos compañeros que parece que les dieron más Chocomilk que a ellos. Y bueno, aunque la adolescencia acaba, los golpes a la autoestima en forma de "bromas" pueden continuar durante el resto de la vida de un hombre, al que debido a su estatura, probablemente le apodas **Chaparro** "de cariño". Así que, lo mejor en el caso de un hombre cuya estatura le provoca inseguridades, es dejar lo obvio a un lado, ni siquiera hacer un comentario al respecto -¡mucho menos ponerle un apodo!- y recordar que los mejores perfumes, vienen en frascos pequeños.

Y bueno ya que estamos hablando de medidas, obvio que una inseguridad masculina por excelencia, es respecto al tamaño de sus varitas mágicas. Nada puede ser más duro para un hombre, que toparse con la reacción de una mujer cuya expresión facial al verlo, denota un aire de desilusión porque no llenó sus expectativas. Dicen que la primera impresión es crucial. Sea la situación que sea. Y si de plano tu cara -la primera vez que lo ves-, es una cara de "¿Y el resto dónde quedó?", será de-vas-ta-dor para él. Por favor, evita poner esa cara, porque eso sería como si él al ver tus boobies, hiciera cara de tristeza y expresara "Ojalá las tuvieras más grandes".

Otra inseguridad masculina muy común, es la calvicie. La pérdida de cabello en muchos de los hombres, no es algo que puedan evitar. Usar el típico peinado de "Queso Oaxaca" para cubrir con pelo las áreas que no tienen pelo, y disimular lo que ya es evidente, a veces es imposible. Por eso, incluso el más macho, fornido y sexy de los hombres, tiende a sucumbir y llenarse de inseguridad ante un problema como éste. Por eso, por favor evítense la molestia de recalcárselo, y sólo recuerden que si está perdiendo el cabello, es porque él tiene más testosterona que los demás -lo cual es sumamente positivo, ¡porque significa que tiene "mayor impulso sexual"!-

Y por último, un gran problema de inseguridad de los hombres -aunque muchos lo nieguen- es el sobrepeso. Ellos al igual que nosotras, odian esas situaciones incómodas que los obligan a andar sin playera, tanto como nosotras odiamos andar en bikini cuando tenemos kilos de más. Quizá él haga bromas al respecto de su panza chelera mientras se toma una cerveza, pero uno como mujer NO DEBE bromear al respecto haciendo énfasis en su sobrepeso, porque eso sólo aumentará sus inseguridad. O, ¿acaso a tí te gustaría que bromearan sobre tí, diciendo que te ves gorda?

El punto es, que todos, ABSOLUTAMENTE TODOS, tanto los hombres como las mujeres, tenemos inseguridades. Quizá los hombres no son tan abiertos con respecto a sus inseguridades tal como lo somos nosotras; pero si prestas atención, si los observas detenidamente, puedes tener una pequeña perspectiva al respecto, y darte cuenta de cuáles son. Y cuándo lo hagas, cuándo descubras que él puede tener tantas inseguridades como tú, TRATA de no decir nada al respecto, y busca una manera de demostrarle y asegurarle que para tí, JAMÁS será un problema. Esa es la mejor manera de ayudar.

Y por último: recuerda, que lo importante -SIEMPRE- es el INTERIOR de las personas... no el exterior.

Que tengan un buen día.