martes, 10 de noviembre de 2009

¿Cómo manejamos las pérdidas?

Cuando estuve en el internado, me tocó ver de cerca, en muchas ocasiones, el dolor de los familiares cuando se les daba la noticia de que habían perdido a su ser querido. Decirle a una madre, que su hijo de 15 años había perdido la batalla contra la Leucemia; decirle a una hija, que su madre exhaló el último aliento por causa de la Insuficencia Renal; y a una esposa, que su marido ha perdido la vida en el quirófano por que su cuerpo no resistió la cirugía... no es nada fácil.
Los ví llorar, gritar, culpar a Dios, culpar a los médicos, culparse a sí mismos. No puedo imaginarme el dolor que tenían, pero sé que al igual que ellos, muchos de nosotros no estamos preparados para manejar las pérdidas. Las que acabo de mencionar, corresponden a pérdidas de seres amados que llevan nuestra sangre y que son muy difíciles de superar, pero es muy triste que muchas veces tenemos pérdidas de otra índole que llevamos cargando en nuestro corazón por años, y nunca las podemos superar.
La pérdida de un trabajo, la pérdida de una casa, de un carro, de una relación, de una amistad; la pérdida de un negocio, de un trato, de una oportunidad, de un año en la carrera profesional; la pérdida de un tesoro de la familia, de nuestro matrimonio, etc. etc. Hay tantas cosas que perdemos a lo largo de la vida, que no estabamos preparados para perder, que el día que sucede, pasamos lamentándonos, quejándonos, deprimiéndonos y culpando a los demás y a nosotros mismos por eso que perdimos.
Ayer tuve una plática con alguien que está pasando por una pérdida -que no es de un familiar- y esta persona está sumida completamente en la depresión, se siente sola, se aisla constantemente, llora por las noches, ha dejado de comer, ha dejado de hacer lo que le gusta, su fé en Dios ha decaído y podría decir que se ha amargado completamente. Yo sé que el duelo tiene sus etapas, pero pareciera que esta persona no quiere avanzar y superar su pérdida, la cual ya hace tiempo que pasó.
Es difícil, créanme que lo sé, pero a mí me recomforta un versículo Bíblico de 1° de Corintios 10:13 que dice así:
Ustedes no han sufrido ninguna tentación que no sea común al género humano. Pero Dios es fiel, y no permitirá que ustedes sean tentados más allá de lo que puedan aguantar. Más bien, cuando llegue la tentación, él les dará también una salida a fin de que puedan resistir.
(Biblia Versión Internacional)
Con decir "tentación" se refiere a pruebas, pues las tentaciones son pruebas a las que estamos expuestos diariamente. Y yo creo que Dios NO nos mandará pruebas más grandes de las que podamos soportar, y por pruebas llámese todo tipo de pérdidas que se pueden tener a lo largo de nuestra vida. Y si se trata de una prueba muy difícil como la pérdida de un ser querido, nuestro matrimonio, nuestro trabajo, etc. Dios es fiel y junto con la prueba, nos dará la solución.
Como ya dije, NO estamos preparados para las pérdidas. ¡Nunca lo estamos! pero si en este momento aún sigues lamentando alguna pérdida del pasado, es necesario que reflexiones al respecto, te levantes y busques la solución, salgas de tu depresión, dejes de culpar a otros o a tí mismo, y sigas adelante. Quizá nunca vayas a olvidar lo que pasó, pero no permitas que una pérdida te amargue la vida... "porque por una sola raíz de amargura, dejas de alcanzar la gracia de Dios".

0 comentarios? ¡Coméntale!:

Publicar un comentario en la entrada