martes 29 de diciembre de 2009

Lo que nunca entendí. Hasta hoy.

Acababa de terminar una relación nefasta de noviazgo, y había dejado de creer en el amor. Para colmo, acaba de enterarme de la infidelidad de mi papá. Estaba completamente decepcionada de los hombres en general. Quería estar sola. No quería empezar ninguna relación, porque ya no creía en ellas. Lo que menos quería era otro hombre en mi vida, pero entonces apareció él. Fue en una cena de mi hermana. Desde ahí llamé su atención, pero yo lo traté con indiferencia.

Él era risueño, amable, sencillo, y creía en el amor a primera vista. Él tenía años sin haber tenido una relación seria, y no se había enamorado así en mucho tiempo. Empezó a visitar mi casa más seguido, buscando como pretexto que iba con mi hermana, para poder verme mí... pero yo, yo no quería enamorarme. Yo me había propuesto no enamorarme esta vez. Tenía tan reciente el mal sabor de boca que te deja una mala relación, y tan roto el corazón por que mi papá se cayó de su pedestal, que desde que lo conocí le expresé lo decepcionada que estaba del amor y de las relaciones y que no tenía intenciones de involucrarme sentimentalmente con nadie.

Sin embargo, él sí quería algo serio conmigo. El quería todo conmigo. Y todo en buen plan. Le gustaba hacerme feliz. Se desvivía por hacerme feliz. Y yo... yo no quería corresponderle. Sólo sonreía y me ruborizaba cuando tenía algún detalle conmigo. Me acuerdo que una vez me dedicó y cantó una canción romántica durante el cumpleaños de mi hermana. Él estaba declarando ahí, frente a sus amigos, todo su amor hacia mí... y yo sólo sonreí. No le dije nada. Ni siquiera le dí las gracias.

Sus insistencias y atenciones me conquistaron, y después de un tiempo acepté salir con él. Disfrutaba su compañía. Me hacía feliz. Le compartí mis pensamientos, mis sentimientos y él se sintió especial. Platicábamos horas. Y un día él tomó mi mano en público y yo lo dejé. Y me robó un beso, y yo lo correspondí... y después de varias salidas, me preguntó lo que temía.

-¿Quieres ser mi novia?- instintivamente él sabía la respuesta, pero como quiera se atrevió a preguntarme. -No puedo ser tu novia- Le contesté. -¿Entonces?- Decidí ser tajante y le dije que no quería tener novio, que no buscaba ni amor, ni ser pareja de nadie por el momento. Sus ojos se abrieron al oír mi respuesta, pero su corazón hizo como que no oyó.

Él pensó que esto sería pasajero. Que si estaba herida, decepcionada del amor o insegura de mí misma... era algo temporal. Me dijo que él esperaría. Que no le importaría. Qué él me demostraría. Qué el me convencería. De nada sirvió que fuera clara y tajante con él desde el principio. No podía prometerle que sería su pareja si yo no lo sentía así y le insistí que yo tenía muy claro mi sentir... pero otra vez su mente me oyó, y su corazón no.

Así que cuando estaba con él, él me trataba con tanto cariño, con tanto amor. Como nunca me habían tratado. Yo disfrutaba mucho cada momento a su lado, pero dentro de mí tenía sentimientos encontrados, porque no podía corresponderle como él quería, y no lo quería herir. Constantemente le insinuaba que no eramos pareja, que no era su novia y que no esperaba que lo fuéramos en algún momento... pero muy a pesar de mis intentos por desanimarlo, no se desanimaba su enamorado corazón.

Los días pasaron. Y él seguía al pie del cañón. Esperando que algún día salieran de mi boca, esas palabras: "Sí, acepto ser tu novia" y pudieramos ser una pareja de ensueño, pero un día, no pude más. Un día habíamos salido, y habíamos tenido una tarde espectacular, pero al llegar a su casa me detuve en la entrada y le dije las temidas palabras -Tenemos que hablar-.

Ese día rompí toda su ilusión. Le dije que no podía ser su novia nunca, que no le veía rumbo a "esto" que había entre los dos y que no sentía que él fuera para mí. El lloró. Yo lloré. Se sentó en la banqueta, lo intenté abrazar, pero no me dejaba. Se metió a su casa, me subí al carro y me fui. Me sentí tan mal. Me sentí como una desgraciada. Una bitch. ¿Por qué no podía corresponderle? No podía entender porque actúe como actúe, y que no podía aceptar ser su pareja, si él había sido genial conmigo. Por momentos, me arrepentí de lo que había hecho.

Cuando mi hermana y algunos otros amigos se enteraron de lo que hice, me reclamaron, y me hicieron sentir aún peor -¿Por qué no aceptaste andar con él? ¿Qué te detuvo? ¡Si él te quería mucho! - Nunca pude contestar bien esas preguntas. Nunca hasta hace poco.

Hace poco vi "500 days of Summer." La película me gustó, pero no se convirtió en una de mis favoritas. Quizá, porque al verla fue como dar un trago agridulce. Supe desde que comencé a ver la película, que yo fui como Summer Finn alguna vez en mi vida: conocí a un hombre que me hizo feliz, en el momento en que yo no creía en el amor, y él luchó mucho para convencerme de que sería una gran pareja para mí, y yo nunca lo acepté como tal y terminé rompiéndole el corazón.

Hay una escena al final de la película en que Tom y Summer están en una banca, y ella le dice:

Esas sencillas palabras, adquirieron para mí un gran significado. Fue como si entrara luz a mis pensamientos. Nunca lo entendí en su momento, hasta hoy. Eso fue exactamente lo que me ocurrió a mí. Desde el momento en que conocí a ese chavo hace 4 años, NO estuve segura. Segura de amarlo. Segura de que iba a ser su novia. Segura de que estaba destinado para mí. Segura de que era mi alma gemela. Segura de que eramos tal para cual. Nunca lo estuve. Nos tratamos, salimos, disfrutamos, pero nunca pude sentir eso que se llama amor. Quizá las circunstancias por las que estaba pasando yo, influyeron para que no quisiera involucrarme sentimentalmente, pero ya ha pasado el tiempo y aunque me volví a encontrar con él... aún tengo muy presente en mi corazón, que no podría ser su novia.

Hace mucho que no me enamoro y que no caigo en las redes del amor, pero sé que cuando esto ocurra y me comprometa con un hombre para estar con él, va a ser porque estoy completamente segura. No va a ser una decisión tomada a la ligera. No me voy a entregar, cuando no puedo corresponder el amor de la misma manera en que me lo entregan. No voy a dejarme llevar por mis impulsos, por mis debilidades o por compasión. Quiero que sea por amor. Quiero despertar un día, y tener la certeza en mi corazón de que él es para mí. Quiero estar segura de que si empiezo una nueva relación, ésta va a ser una en la que me voy a sentir cómoda diciendo que soy la novia de alguien, y me va devolver la confianza en el amor.

Cuando en aquel entonces, no acepté ser la novia de este chico, no tenía muy claro porqué. Ahora que retrocedo en el tiempo, y veo atrás, sé que hice bien. Que si no estaba segura, no tenía porque sentirme presionada por aceptarlo. Lo que sí lamento mucho, es haber tenido que alejarme de él por un tiempo porque lo lastimé, cuando en realidad yo lo apreciaba mucho y él fue muy bueno conmigo. Fue muy difícil, pero gracias a Dios, de todo lo que sucedió entre los dos, no quedó más que el recuerdo de un corazón roto.

Espero nunca volver a ser como Summer en el sentido de lastimar a alguien que te ama, pero sí quiero ser como ella en cuanto a decidirme por alguien cuando realmente esté segura... y si por azares del destino me vuelvo a ver envuelta en algo parecido y rompo un corazón, me resignaré a recibir el poema con que inicia la película...


... y espero que la realidad no supere a la ficción.

sábado 26 de diciembre de 2009

Como usar el Twitter en tu celular, cuando no tienes internet ilimitado.

La última novedad en social media es el Twitter, pero el Twitter no es tan divertido si no tienes manera de checar tu timeline ocasionalmente, enviar tweets, hacer replies, ver tus mentions y enviar fotos desde donde estés. Muchas personas contratan un plan de internet ilimitado y tienen smartphones con aplicaciones de Twitter que les facilitan el trabajo, pero hay mortales como yo, que no tenemos acceso a esos lujos y por lo tanto nos las tenemos que ingeniar.
Aquí les va la manera en que puedan usar Twitter desde su celular, cuando no tienes internet ilimitado, ni gadgets tan sofisticados.

Como mandar tweets desde el celular
1. Ve a twitea.me y escribe tu nombre de usuario y contraseña de Twitter en los campos correspondientes. Da click en el botón Ingresar.
2. Escribe tu nombre de usuario, tu número de celular en 10 dígitos y tu email.
3. Guarda el número que te proporcionan justo debajo de donde ingresaste tus datos en la agenda de contactos de tu celular.
4. Da click en el botón Guardar que viene al final de la página y ¡Listo!

Haz la prueba mandando un mensajito de 140 caracteres al número que guardaste previamente en tu celular y verás que aparacerá en tu timeline.

Nota: El costo de cada mensaje enviado al número de twitea.me tiene un costo de 85 centavos, pero si tienes un celular "Amigo Kit" en Telcel, puedes dar de alta el número de celular de twitea.me como "Número frecuente para mensajear" y podrás mandar mensajes gratis a tu Twitter todo el año. Este es un tip, que te permitirá ahorrar, si eres un twitteador compulsivo.

Como checar tu timeline en tu celular
En México no es posible recibir los tweets por mensajes de texto (SMS) como ocurre en Estados Unidos, pero puedes recibirlos usando el lector de feeds RSS de tu celular. Para hacerlo necesitarás la ayuda de una página que permitar autenticar tus datos, para que no tengas que introducir tu nombre de usuario y contraseña cada vez que quieras checar tu timeline. Te explico:

1. Ve a tu página de inicio de Twitter (donde salen todos los tweets que tú escribes) y da click en el enlace que dice RSS feed en la parte inferior de la barra lateral derecha.
2. El URL que se verá en tu explorador, será algo así: http://twitter.com/statuses/user_timeline/43456039.rss
3. Debes sustituir las palabras user_timeline por friends_timeline y obtendrás un link que se verá así: http://twitter.com/statuses/friends_timeline/43456039.rss
4. Copia el URL que acabas de modificar, ve a FreeMyFeed y pégalo en el campo Feed url.
5. Escribe tu nombre de usuario y contraseña de Twitter en los campos correspondientes y da click en el botón Submit.
6. FreeMyFeed te dará un nuevo URL para tu fuente RSS de Twitter que no requiere autenticación. Cópialo.
7. Como el nuevo URL que FreeMyFeed te da es un URL muy largo, ingresa a bit.ly para que obtengas un URL más corto, y copia el nuevo URL que te ha dado bit.ly.
8. Ahora, en tu celular, ve a la opción de Internet > Ingresar dirección.
9. Agrega la fuente web al Lector de RSS.
10. Si tu celular lo permite, configura la actualización automática seleccionando el intervalo de tiempo deseado en que quieres que recibir tus feeds.

¡Listo! Ahora puedes checar ocasionalmente tu timeline, y ver los últimos updates de todos tus following (seguidos).

Como checar tus mentions en tu celular
Es el mismo procedimiento que el mencionado anteriormente para checar tu timeline. La única diferencia consiste en sustituir user_timeline por la palabra replies y obtendrás un link así: http://twitter.com/statuses/replies/43456039.rss
De esta manera podrás tener en tu lector de feeds RSS todos los tweets que tengan escrito tu nombre de usuario, es decir tus mentions (menciones).

Nota: Al hacer una actualización de tus feeds RSS, descargas aproximadamente 14 kb y considerando que cada kb en Telcel tiene un costo de $0.02, gastas aproximadamente 30 centavos cada vez que checas tus mentions o tu timeline, por lo tanto esta opción es más barata y práctica que visitar la página web de Twitter en el navegador de tu teléfono, si no tienes un plan de internet ilimitado contratado.

Como mandar una foto a Twitpic
Twitpic es una aplicación de Twitter que te permite enviar fotos, y es una buena opción para los usuarios que no tienen smartphones y no tienen aplicaciones instaladas en su celular que permitan subir fotos a Twitter automáticamente. Para hacerlo:

1. Primero, activa tu celular para que puedas enviar y recibir mensajes multimedia (MMS). Puedes hacerlo enviando en un mensaje de texto (SMS) la palabra ALTA al 789 o hablar al *264 para que te ayude un operador de Telcel a dar de alta el servicio.
2. Abre una cuenta en Twitpic usando tu nombre de usuario y contraseña de Twitter.
3. Da click en el enlace que dice Upload photo en la parte superior de tu página de inicio, y verás que en la parte inferior de la página que se abre, aparece un email, parecido a este: usuario.1288@twitpic.com
4. Copia el e-mail en tu agenda de contactos de tu celular.
5. Envía las fotos que tomas con tu celular, como un archivo adjunto en un e-mail. Utiliza el e-mail que te proporcionó Twitpic para que sea tu destinatario. Si quieres agregar un mensaje junto con la foto, escríbelo en el compartimiento de Subject (Asunto).

¡Listo! Envía cuantas foto quieras al e-mail de Twitpic, y aparecerán como enlaces en los updates de tu cuenta de Twitter.

Nota: El envío de cada MMS, tiene un costo de $2.00 en Telcel, lo cual es una cifra módica, comparado con el costo de navegar en internet para subir una foto vía web.


Espero que este post haya sido útil para todos aquellos que gustan tanto las redes sociales como yo, y que aún no contamos con la dicha de un Iphone... aún. Un saludo a todos.

jueves 24 de diciembre de 2009

Días Desafiantes para México.

Estos son días desafiantes en México. En nuestra sociedad en general hay un aumento en la homosexualidad, en la demanda y apoyo al aborto, en la rebelión a las autoridades, en la falta de voluntad para trabajar, en la pornografía, en el abandono del matrimonio, etc. sólo por mencionar algunas.
¿Qué pasó en México para que ocurrieran estos cambios? ¿Por qué hay cada vez más gente que contesta de manera cínica cuando les hablas de valores? Años atrás, las desviaciones sexuales, el divorcio fácil, la rebeldía en masas, el aborto, la pornografía y la desnudez en público eran consideradas incorrectas. ¿Por qué? Porque los valores se basaban en principios Bíblicos, (como lo son Los Diez Mandamientos), y la mayoría de las personas aceptaban o respetaban la creencia en Dios; pero recientemente más y más personas han rechazado al Dios de la Biblia. Y mientras Dios es abandonado, la gente ha podido cuestionar los valores en los que se basa la sociedad mexicana en la que viven; por ejemplo: Si no existe Dios, ¿Entonces por qué habría que seguir Los Diez Mandamientos? ¿Por qué vamos a impedir que las mujeres se practiquen abortos si eso es lo que ellas desean? ¿Por qué vamos a decir que el matrimonio entre homosexuales está mal? Una vez que se ha eliminado a Dios de nuestras consciencias, tenemos libertad de cambiar las leyes basadas en principios Bíblicos.
Los valores Cristianos han sido diluidos y removidos de la base de la sociedad, y remplazados por una visión mundial que dice: “En vez de aceptar los valores Cristianos (basados en principios Bíblicos) como la base de la sociedad, debemos tolerar todos las creencias religiosas y estilos de vida.” Como es de esperarse, esta “tolerancia” realmente significa intolerancia para todos los valores Cristianos. La falsa idea de tolerancia, ha menospreciado a las personas que creen estos valores.
Todos aquellos que hablan de ser “Tolerantes” insisten en que debemos tolerar todas las religiones, todas las creencias y costumbres. Ellos dicen que tenemos que acabar con la intolerancia en la sociedad, pero es interesante darnos cuenta de que la mayoría de las cosas con las que quieren acabar ¡Están relacionadas con los valores Cristianos! ¡O sea que lo que en realidad quieren es que se tolere a TODOS en la sociedad excepto a los creen en los valores Cristianos!
Aparte del grupo de los “Tolerantes” están aquellos que dicen ser de “mente abierta o criterio abierto.” Ellos tienen la noción de que no hay una verdad absoluta, o que hay una verdad pero no se conoce absolutamente. Pero como dicen “No hay absolutos”, esta premisa se vuelve irónicamente su “verdad absoluta”. Y así, la idea de “mente abierta o criterio abierto” se deriva de una filosofía que nos dice que “todo es relativo”.
Pero como los valores Cristianos son absolutos (pues los mandamientos y verdades de la Biblia no pueden ser alterados), por lo mismo se están convirtiendo cada vez menos y menos tolerados en la sociedad. Y así, eventualmente nuestra sociedad de ahora, se está basando en una moralidad relativa: esto quiere decir, que una persona puede hacer lo que quiera y no debe dar cuentas a nadie más que a sí mismo, siempre y cuando la mayoría de las personas sean persuadidas de que sus intereses no están siendo amenazados (es decir, mientras “no haya daño a terceros”). Esto da como resultado, que se nos diga a la sociedad, que nadie puede decir nada en contra de aquellos que se desnuden en público, que tengan desviaciones sexuales, o que hacen lo que quieren dentro de los límites de la ley (la cual cambia continuamente para ser más “tolerante” con las acciones de la gente).
Por eso es que me atreví a escribir este post, inspirado en lo que creo y apoyada en el capítulo "Christinaity is under attack" del Libro "Lie: The Evolution" de Ken Ham. Específicamente escribí este post, porque ahora que en México D.F. se ha legalizado el matrimonio entre homosexuales, y muchas personas me preguntan que opino al respecto. Cuando les digo “No acepto, ni estoy de acuerdo con el matrimonio entre personas de mismo sexo”, me dicen “¡Estas siendo intolerante con las creencias y costumbres de otras personas!”. “Bueno”, les digo, “Mi punto de vista es que el matrimonio entre homosexuales está mal. ¿Tú estás siendo tolerante conmigo?” Esta falsa idea de tolerancia, sutilmente hace a un lado a los que creemos en los valores Cristianos, y muchos de nosotros caemos en el engaño de que no tenemos derecho de exteriorizar nuestro punto de vista por miedo a ser calificados como “intolerantes”. Es realmente contradictorio que alguien que se autocalifica como “tolerante” o de “mente abierta”, me diga que yo soy “intolerante”, cuando realmente él está siendo intolerante con mi postura, y se vuelve “de mente cerrada.”
Los que creemos en Dios, en Cristo y en la Biblia, basamos nuestra vida en los valores que Dios habla, los cuales son absolutos y no pueden ser modificados, porque están basados en las escrituras, no en una moralidad relativa. Los ateos, los agnósticos, los teístas, se aferran continuamente a sus creencias, sin embargo no tienen una base en la cual puedan fundamentarse y definir los valores bajo los cuales van a vivir, pues su estilo de vida se define por sus propios criterios de lo que está bien y está mal; y es una contradicción que se definan como tolerantes o “de mente abierta” cuando en los últimos días he visto que muchos tratan de imponer su punto de vista, y son intolerantes con todos los que opinen lo contrario.
Como dije al principio del post: estos son días desafiantes, y es necesario que analicemos lo que está pasando, porque lo que estamos viendo, es que cada vez es más difícil que un Cristiano pueda alzar la voz, y pueda defender su punto de vista y ejercer su libertad de expresión sin que sea juzgado (de intolerante), incluso en este país (México) en el que la mayoría de la población dice creer en Dios, y en Cristo.
Esta es una lucha que va comenzando… pero no es una lucha contra carne, ni sangre… ¿A dónde iremos a llegar?

domingo 13 de diciembre de 2009

¿Es la Navidad la época más bonita del año?

Leyendo un artículo de Gaby Vargas, que habla sobre la Navidad y lo irritable que estamos en esta temporada, no pude evitar tirarme una carcajada por lo identificada que me sentía. Se los comparto... y les advierto que cualquier parecido con la realidad, es mera coincidencia:
La Navidad... ¿La época más bonita del año? ¿Quién dijo? A lo mejor en una época remota pero, ¡¿ahora?! Fíjate, estás más estresado que nunca. Por lo menos, más que hace cinco años. Todo comienza con la compra del arbolito, que además de lo caro que te sale adornarlo, ya decorado, las series no prenden. Tienes el cierre de año y debes rendir cuentas o estás en exámenes y tienes que apurarte para hacer lo que no hiciste en los meses anteriores o, tal vez, tienes que terminar la cobranza y entregar los presupuestos del año siguiente, en fin, nada más no acabas.
Tratas de ganarle una o dos horas al día, te acuestas más tarde o te levantas más temprano y ya no tienes tiempo para hacer ejercicio. Por si fuera poco, estás desvelado, crudo e indigesto por tantos brindis, posadas y cenas navideñas, a muchas de las cuales vas por compromiso. Te exiges mucho, con prisa estiras al máximo el tiempo, tu paciencia y tu presupuesto para comprar los regalos del intercambio, los que compras por cumplir y el juguete de última moda que los niños y tu pareja quieren. Una vez que crees haber acabado, ¡Oh, Dios!, te llega el regalo de alguien que no tenías contemplado. Además, con todo y aguinaldo, estás endeudado hasta las cachas, esperando que para enero suceda algún milagro que ayude a pagar las tarjetas.
El tráfico... ¡ni decir!, está desquiciante, todos los conductores tienen la quijada apretada y a la menor provocación, aflora su agresividad y se te echan encima. Todo esto sin contar que ni en el súper, en la tienda o en el banco hay dónde estacionarse. El terror continúa cuando encuentras colas interminables para pagar o envolver cualquier cosa y, por si fuera poco, deambulas con los ojos rojos porque la contaminación está en su apogeo. Para colmo, como estás tan estresado y con las defensas tan bajas, te da gripa, tienes un frío horrible y te sientes de la patada. Además, a donde vayas, la omnipresencia de los medios te bombardea con lemas y cancioncitas navideñas que, al rato, traemos grabadas con fuego en el cerebro, sin saber cómo demonios quitárnoslos de encima.
Por si fuera poco, en tu casa vives el conflicto de con quién vas a pasar la Navidad, con el reclamo de por qué siempre la pasan en una casa en particular o, con la bronca de que como los consuegros o los hermanos de la cuñada, no tienen con quién pasarla, tienes que invitarlos. Tal vez no habría ningún problema pero resulta que al resto de la familia no les caen bien. Y no puede faltar la escena que incluye la queja de que la tía, seguro, va a llevar esa ensalada de manzana que a nadie le gusta.
¡Ufff!... Por más que la publicidad nos trate de vender la armonía, el espíritu y la felicidad de esta temporada, no somos capaces de experimentarlo sino hasta la cena del día 24, si bien nos va. A partir de ahí, cuando, ya todo está cerrado y ya no se puede hacer nada, es cuando, por fin, en calidad de bultos, puede que encontremos la tan anunciada paz. Si tomamos en cuenta todo lo anterior, por supuesto que estamos irritables. A veces, por puro mimetismo colectivo, la prisa y el mal humor, como infección, nos contagia. Pienso en lo que el Dr. Hans Seyle, pionero en el estudio del estrés, dice No es el suceso, sino la percepción del suceso lo que lo hace estresante. Es decir, está en mí, en cada uno de nosotros, decidir cómo voy a manejar esta época, la cual, si lo queremos, puede ser la más bonita del año. Y la clave está en tener los pies en la tierra y asumir la realidad en pedacitos. Esto cambia todo. Es otra opción. Piénsalo y verás cómo la irritabilidad disminuye. Pedacitos de realidad.
Si nos pasamos el tiempo deseando que las cosas sean diferentes, si en cada oportunidad nos quejamos de todo lo que nos rodea o esperamos que las cosas y las personas cambien, lo único que vamos a conseguir es un aumento en nuestra irritabilidad. Por ejemplo, imagina que estás formado en una gran fila y falta un rato para que llegue tu turno, tómalo con tranquilidad. Si llevas una hora sentado en el coche, encajonado, sin avanzar más que un kilómetro, toléralo, mejor aprovecha el tiempo y escucha la música que te relaja. ¿Te va a causar inconvenientes? Seguro, cuenta con ello, pero no vas a resolver nada poniéndote neurótico. La gente va a estar irritable y dirá o hará cosas que te pongan de mal humor. Espéralo, es irremediable. Tendrás que hacer cosas que no te agraden, como ir a la cena de los amigos de tu pareja o ir a casa de tu familia política. Aguanta. Tendrás que ir a las tiendas para comprar regalos. Disfrútalo.
Ocasionalmente, tendrás que cederle el paso a alguien que tiene más prisa que tú. Resígnate. Los inconvenientes, las imprudencias y los retrasos, en ocasiones, están fuera de nuestro control. Reconócelo. Los imprevistos son parte de la vida. Admítelo. Si la mesa, el árbol o el menú de Navidad no son de revista, relájate, no pasa nada. Nada de esto va a cambiar, ¡pero tú sí puedes! ¡Nosotros sí podemos! Sonríe. Respira hondo y agradece que estos inconvenientes no sucedan siempre. Mejor, absorbe el espíritu navideño que nos propone reconciliarnos con los demás y con nosotros mismos. No perdamos la perspectiva de lo que es la celebración de la Navidad: Una fecha llena de paz y de amor que el calendario, por sí solo, no trae; nosotros somos los responsables de generarlo y contagiarlo.
Recuerda que si tienes hijos, quieres que ellos tengan en el archivo de la memoria imágenes de estos momentos que, en su vida adulta, les provocarán una sonrisa y un deseo de transmitirla a las siguientes generaciones. Así que la Navidad sí puede ser la mejor época del año y depende de cada uno de nosotros. ¿No crees?

jueves 10 de diciembre de 2009

Reflexionando sobre "500 days of Summer"

¿Qué se hace cuando estás enamorándote de la persona equivocada? Alguien que tiene pareja, que no vive en tu ciudad, que está casado, que está enamorado de otra persona, que no es de tu religión, que quiere solo tu amistad, que no te corresponde, que no le interesas, que tiene otras prioridades, que no le atraes, que no le importas, que no te quiere igual, que no piensa en tí, que no sabe que existes, que no merece tu amor... etc. ¿Qué se hace cuándo tu piensas que esa persona equivocada es la indicada?
¿Cómo detienes tus sentimientos de un golpe? ¿Cómo puedes dejar de sentir? ¿Cómo te puede dejar de importar? ¿Cómo se le hace para dejarlo atrás y seguir adelante? ¿Cómo se puede dejar de anhelar el oír su voz? ¿Cómo dejar de extrañar su sonrisa? Alguien explíqueme como se arranca el sentimiento del corazón... ¿Es mejor de un golpe, o poquito a poco? ¿Cómo hacerlo si esa persona se ha colado en tu corazón? ¿Cómo saber si aún estás a tiempo de sacarla de ahí? Si te gusta estar con ella, y anhelas su presencia... y su ausencia te causa insomnio y desesperación. ¿Cómo?
Si quieres pensar con la cabeza, pero te dejas llevar por lo que dicta tu corazón... ¿Cómo se desenchufa la mente del corazón? ¿Cómo hacer resplandecer las ideas, dentro de esta ceguera que te causa el amor? ¿Cómo sigues adelante sin que te duela su rechazo, sin que te hostigue su ausencia, sin que los celos te maten, ni te hiera su libertad, sin que las noches se hagan eternas, sin que su voz te despierte en las noches, sin que tus sueños busquen su rostro en la soledad? ¿Cómo sales ileso de todo eso? ¿Cómo logras triunfar sin morir en el intento?
Creo que todo aquel que alguna vez se ha enamorado de la persona equivocada, se ha hecho esas preguntas más de una vez... y quizá por eso cuando vemos la película "500 days of Summer" no podemos evitar sentir empatía por Tom (aka Joseph Gordon-Levitt) el protagonista, y derramar una que otra lágrima cuando revivimos la frustración de saber que estamos enamorados de alguien como Summer (aka Zoey Deschanel). Nadie en este mundo quiere experimentar la tragedia de pasar lentamente de un "Me gustas", a un "Te quiero" y finalizar con un "Te amo", cuando la persona a la que se lo decimos, no está sintiendo lo mismo que nosotros. Por desgracia, eso ocurre más frecuentemente de lo que queremos... y continuamente el destino nos hace experimentar el desamor de esa manera.
La película "500 days of Summer" no es una historia de amor: es una historia de como un chico conoce a una chica... que no es la indicada. No es una película pretenciosa, pero involuntariamente te hace reflexionar. No es comedia, pero te va a dibujar una sonrisa eventual. No es drama, pero puede que vayas a llorar.
Recomiendo la película para todo aquel que ha maldecido al destino por habernos puesto frente a frente con alguien tan especial que parecía ser la persona indicada, que traería felicidad a nuestra existencia, pero que al final de cuentas no fue así. Vean la película, y contéstenme la pregunta que hice al principio del post: ¿Qué se hace cuándo te estás enamorando de la persona equivocada? Yo, creo que no se puede hacer nada, más que esperar que la ilusión se apague con el tiempo y esperar que nos enamoremos de alguien más, que logre cerrar la herida que nos dejó esa persona que no nos correspondió... pero ¿Ustedes que opinan?

sábado 5 de diciembre de 2009

¿Invitar o no invitar? Esa es la cuestión.

Quizá yo estoy chapada a la antigua, veo muchas novelas o de plano soy una ignorate en la materia, pero siempre se me ha "figurado" que el hombre es el que debe dar el primer paso cuando se trata de tener una cita... es decir: él debe de ser el que invite a la chica a salir.
Por ejemplo, si un chavo nunca me ha invitado a salir y nunca hemos intercambiado teléfonos, y a mí me encantaría salir con él; dentro de mi cabeza nacen una serie de luchas mentales para decidir si es bueno o no invitar a salir a alguien que me interesa, y ser yo la que dé el primer paso.
¿Qué tan mal se ve que una chava sea la que te pida el número y te invite a salir? Realmente no estoy acostumbrada a eso, porque mi mente me juega sucio y me dice que se ve mal y que voy a parecer una "buscona", y por si fuera poco mi mente me repite una y otra vez, que si él no me ha pedido mi número, ni hay señas de que quiera conocerme más, es porque sencillamente... ¡no le intereso!.
Pero por el contrario al mismo tiempo me digo a mí misma que no tiene nada de malo invitar a un chavo a salir, si me atrae, si me gusta y quiero conocerlo más... pero siempre me falta el valor. Dicen que lo peor que puede pasar es que me diga que "no"... pero ese "no" es suficiente para que no sólo me sienta "buscona", sino que además me va a hacer sentir "¡bateada!"... y a mí me daría muchísima pena invitar a salir a alguien y que me dé un rotundo NO. ¡Qué dilema!
Ahora bien, si un chavo tiene mi número, y aún así no me ha invitado a salir, la situación es más complicada porque desde mi punto de vista, para mí alguien que me pide mi teléfono y nunca lo marca, una de dos: o lo perdió, o no le interesa... y básicamente si lo perdió, es que nunca le interesó, así que con más razón se construyen barreras mentales para animarme a invitarlo a salir, por mucho que me muera de las ganas.
Así que en pocas palabras, yo tiendo a reprimirme de invitar a salir a alguien que me guste, por mucho que así sea. No tengo el valor de dar un primer paso, y admiro a todos aquellos hombres que sí lo tienen y han podido conquistar a una bella dama. ¿Habrá mujeres conquistadoras también? Yo sólo conozco el caso de una amiga, donde ella fue la que dio el primer paso, insistiendo a su actual novio de tener una cita, y vale decir que siguen juntos después de 5 años y él está completamente enamorado de ella... pero de ahí en fuera, no conozco ningún otro caso, y casi podría decir que el caso de mi amiga es un "garbanzo de a libra".
Sea como sea: ¿Invitar o no invitar a salir al chavo que me gusta? Siempre va a ser esa mi gran cuestión.

martes 1 de diciembre de 2009

Una historia de SIDA y la discriminación.

Hoy es el Día Mundial del Sida, y les quiero compartir una historia de la vida real, que le sucedió a una amiga mía:
Como muchos saben, soy médico, y como todos los médicos, tuve que hacer el internado y rotar por los diversos servicios del hospital. A una de mis compañeras le tocó rotar por Medicina Interna en su primer servicio. Médicina Interna, es un servicio muy difícil en que si no eres un médico experimentado, la puedes regar bien y bonito, así que ya se pueden imaginar cuántas iatrogenias no se cometen en el nombre del "aprendizaje": sondas mal puestas, venoclisis que entran hasta el 3er pinchazo, paracentesis con mala técnica, en fin,... muchos procedimientos los aprendes en base de falla y error.
Así a mi compañera que rotaba por Medicina Interna, le pidieron en su primera semana hacer una gasometría arterial a un paciente aparentemente desahuciado. Mi compañera obedeció órdenes, y fue a la cama del paciente, sacó su jeringa, limpio el área, y dio el primer pinchazo. Para su suerte, logró sacar sangre a la primera... pero el paciente se movió al sentir el pinchazo y ella accidentalmente se pincho con la aguja con la que previamente había extraído sangre. No suficiente con la mala suerte de haberse pinchado, también con el "testereo", el émbolo de la jeringa se accionó ¡y accidentalmente se inoculó un poco de sangre del paciente!
Ella dio aviso a nuestros médicos de base sobre el acontecimiento ocurrido, pero en vez de que inmediatamente prestaran atención al hecho ocurrido por la posibilidad de que hubiera contraído alguna enfermedad como el SIDA o la Hepatitis C, mi compañera fue ignorada de primera instancia.
No fue sino días después que llegaron unos análisis de aquel paciente y cual es la sorpresa, que el paciente era VIH POSITIVO... en otras palabras él tenía SIDA. Imagínense la sensación de mi compañera cuando supo que el paciente al cual le extrajo sangre, y con el cual se pinchó y se inoculó sangre accidentalmente, tenía SIDA. Inmediatamente ella se fue a hacer análisis, y fue con el infectólogo el cual le empezó a dar retrovirales "por si las dudas" y viendo la situación, los médicos de base decidieron cambiarla de servicio, y la mandaron conmigo a mi rotación, ya que yo iba a rotar por Medicina Familiar, que era un servicio menos riesgoso.
Cuando llegó a mi equipo, ella estaba muy angustiada, pasaba días sin dormir, sólo pensando en la posibilidad de que hubiera contraído la infección por VIH en aquel fatídico día en que se pinchó. Además, como estaba tomando retrovirales y éstos son medicamentos muy fuertes, dejó de comer sólidos y se la pasaba vomitando, e inapetente. Vivía con la idea constante de que podía haberse infectado y nosotros sus compañeros de rotación, lo más que podíamos hacer era animarla, tratábamos de ser positivos, hacerle la vida más leve, hacerla reír y que tratara de dejar de pensar en eso.
Días después de haber sido cambiada de rotación, llegó el primer resultado de sus análisis para ver si había adquirido el VIH y salieron negativos, por un lado sentíamos un alivio, pero por el otro sabíamos que ella tenía que hacerse un análisis mensual por los siguientes meses para estar seguros de que realmente no se había contagiado.
Pasaron los meses, y ella se adaptó muy bien a nuestro equipo de rotación, se convirtió en una de mis mejores amigas, nos la pasábamos vacilando con ella, riendo, platicando, bueno... realmente tanto a ella como a nosotros sus compañeros de rotación, se nos olvidó que existía la remota posibilidad de que habría adquirido VIH, porque la veíamos tan feliz, tan normal, tan joven. No cabía en mi cabeza, que una chava como ella, tan linda, tan buena onda, tan alegre, con la que convivía a diario, por un descuido hubiera adquirido una enfermedad tan fatal. ¡Era ilógico!
Pasaron 8 meses desde que se pinchó, y todos esos meses ella se estuvo haciendo análisis de control y todos salieron negativos. Rotamos por el servicio de Medicina Familiar, Traumatología, Ginecoobstetricia y Pediatría, y durante esos meses los análisis siempre salieron negativos. Pero en el noveno mes, mi amiga se hizo sus análisis de rutina para detección de VIH, y cuando el infectólogo la fue a buscar personalmente para hablar con ella, supimos que algo no andaba bien esta vez: la prueba había salido VIH POSITIVO. Ella adquirió la infección 9 meses atrás, y era portadora asintomática. Las pruebas anteriores salieron negativas, porque se encontraba en el "periodo de ventana", pero no había duda y ella se unía a los 40 millones de personas que tienen VIH a nivel mundial.
No creo poder explicar aquí lo que sintió mi amiga al enterarse de la noticia, misma que me causó mucha tristeza, porque yo no lo podía creer... ¿Cómo es que alguien como ella, pudiera estar atada a una enfermedad tan letal? Si ustedes la conocieran, jamás pensarían que ella tiene SIDA, ella era una joven alegre, con una sonrisa que contagia nada más de verla, ocurente, sencilla, amable y servicial... pero al enterarse de esto, se convirtió en una joven insegura, deprimida, con pensamientos suicidas, negativa, retraída y frágil. Nosotros sus amigos le brindamos todo nuestro amor, hablábamos con ella, tratábamos de animarla, la abrazábamos, queríamos que sintiera nuestro apoyo incondicional, pero eso no aliviaba el gran dolor y lamento que sentía en su corazón.
Lo peor de todo, es que como era de esperarse, en el hospital la noticia se regó como pólvora, e inmediatamente todo el personal médico, enfermeras, internos, residentes e intendentes se enteraron... y ahí comenzó el verdadero via crucis. No suficiente con que es bastante doloroso enterarse de que tienes SIDA, mi amiga tuvo que pasar por discriminación a todos los niveles.
Me tocó ver como la hacían a un lado las enfermeras, como los residentes la sacaban de un procedimiento, como los médicos de base la hacían menos, como otros internos preferían salirse del cuarto al que ella entraba. ¡Es increíble que aún a estas alturas, se trate a un ser humano así! ¡Ni que el SIDA se contagiara por respirar el mismo aire que otra persona!
Yo tuve que en más de una ocasión abrazarla mientras lloraba conmigo en mi hombro, por la discriminación que ciertas personas le habían hecho. No entiendo porque si las personas saben perfectamente que el VIH no se contagia por saludar de mano, de beso, ni por sentarse a comer con la persona infectada, ni por abrazarla, ni por respirar el mismo aire... tienen que actuar como si fuera lo contrario. ¡Me indigna! ¡Me da tanto coraje!
Muchos cuando piensan en SIDA, se imaginan a un homosexual caquéxico, ojeroso, pálido, pero están muy equivocados. Las personas infectadas por VIH, pueden ser profesionistas o analfabetas, amas de casa o trabajadores, bebés, jóvenes o ancianos, heterosexuales u homosexuales, hombres o mujeres, ricos o pobres, pero TODOS absolutamente TODOS merecen ser tratados con amor y sin discriminación. El SIDA no se contagia si abrazas a una persona, si lo saludas de beso, si te sientas a compartir los alimentos con ella, si dejas que te tome de la mano, o que llore sobre tu hombro. Nada de eso te va a contagiar, así que no hay porque tomar posturas y actitudes que hagan sentir mal a las personas infectadas. En el caso de mi amiga, ella como ya dije, es una joven que tenía un futuro muy prometedor por delante, pero por circunstancias del destino (que nunca entenderé) fue contagiada con el VIH y ahora su vida ha cambiado, pero ni ella, ni nadie merece que la traten como si fuera peste. Tanto era el rechazo de los demás, que en una ocasión mi amiga estaba sentada, en el cuarto de médicos mientras hacía unos papeles, posteriormente se paró y se fue; y cuando llegó una persona al cuarto, en vez de sentarse en el lugar que ella había dejado, prefirió quedarse parado, pues "no se fuera a contagiar". ¡Qué ignorancia!
En conclusión, en este Día Mundial del SIDA, les invito a dos cosas: Primero, no discriminen a las personas infectadas con VIH. Me parece inconcebible que si ya sabemos las formas de contagio del VIH, hagamos cosas tan estúpidas como no querer si quiera ver a los ojos a las personas "por miedo a que me contagie". Es el colmo. ¿A poco si ustedes se contagiaran les gustaría que los trataran así? Así que en segundo lugar, les invito a que se hagan la prueba de VIH: pueden ir a su Centro de Salud más cercano y hacerse la prueba rápida, la cual es gratis; o ir a su laboratorio de confianza y hacerse análisis con la prueba convencional para detección de VIH. Si tienes vida sexual activa o tienes un trabajo de alto riesgo para enfermedades infectocontagiosas, con más razón deberías hacértela.
Me despido esperando que esta historia los haya hecho reflexionar en este Día Mundial del SIDA.
Que tengan buen día... cuídense, quiéranse y protéjanse.