miércoles 10 de marzo de 2010

Consejos prácticos para las primeras citas. Parte 1.

¿Quién no ha tenido una primera cita? A menos que estés muy ojete, y nadie quiera salir contigo, todo el resto de mortales que buscamos algo en el sexo opuesto (llámese amor, amistad, sexo, amasiato, dinero, hijos, matrimonio, etc.), hemos tenido al menos que pasar por una cita antes de lograr algo con alguien.

Las primeras citas pueden ser un tanto... tenebrosas (como diría el libro "Los Caballeros las prefieren brutas"). Y son tenebrosas, simplemente porque hay mucha expectación alrededor de ellas, ya que son las que definen si podrás salir con esa persona más de una vez, si lograrás caerle bien, si harás que se enamore perdidademente de tí, si lograrás aunque sea su amistad, o ya de perdis que te una noche buena (y no me refiero a la noche de la víspera de Navidad).

Yo no soy la experta en citas que esperarías, pero he pasado por suficientes, y puedo compartirles mi experiencia, para que no cometan los mismos errores que yo, y los mismos errores que algunos de los imbéciles con los que he salido.

Consejos prácticos para las primeras citas de las chicas.

1. Primero que nada, MUJERES, yo les recomiendo, no ser tú la que invite al chico a una primera cita. Lo mejor, o lo ideal, es que el chico te invite primero a salir. Ese es mi modus operandi, mi status quote, mi regla de vida, pero la verdad... aquí entre nos... yo no siempre aplico mis propios consejos. Ya sé, ya sé. Suena contradictorio, pero es que como toda regla, tiene sus excepciones; este consejo también los tiene, y las excepciones aplican cuando de plano el chico me atrae demasiado -tipo mil y así- y el muy inteligente no me invita a salir, y me muero por conocerlo mejor, y prefiero salir bateada, que quedarme sin la oportunidad de saber que pude haber salido con él. OBVIO que eso nunca me pasa a mí. (¡ja!).

2. Ahora bien, si aceptaron salir con un chico, ya sea que él las invitó o ustedes lo invitaron, eso NO IMPLICA que ustedes sean las que tienen que pasar por el señorito a su casa, ¡Ni implica que tengan que pagar la cuenta de él! For God's sake! ¡Háganme caso! ¡Habla la voz de la experiencia! Un tipo que te hace pagar la cuenta de ambos, y pasar por él en tu carro y luego ir a dejarlo hasta la puerta de su casa a altas horas de las noche, es un padrote hasta que no se demuestre lo contrario. Si sigues saliendo con él, terminarás manteniéndolo por el resto de tu vida.

3. Por otra parte, un tipo que les cancela una cita el mero día, justo 1 hora antes de ésta, NO MERECE una segunda cita. A menos que él esté en el hospital internado porque le robaron un riñon para venderlo en el mercado negro, su abuelita haya tenido un infarto y él tuvo que darle RCP durante 5 horas para revivirla, o se quedó atrapado en la porra de festejo que obstruýó Reforma porque México ganó el mundial de Sudáfrica, se le puede perdonar. De ahí en fuera... ¡NO! Be-l-i-e-v-e me! A mí un chico me canceló en múltiples ocasiones con el pretexto de "No puedo salir, porque tengo miedo que me secuestren" y yo de mensa siempre le creí. Años después me enteré que cada vez que me dijo eso, era para ir a la playa a ponerse pedote con sus amigos.

4. Último consejo: NUNCA, NUNCA te quedes en una cita, si esta es la cita más ne-fas-ta que has tenido en tu vida. ¡Ten dignidad, y lárgate de ahí lo más pronto que puedas! Si te da cosita dejar al tipo ahí, busca un pretexto y lárgate; pero si el tipo ha sido un patán desde el principio, ¡No le digas nada y lárgate! ¡No necesitas justificarte!
Olvídate de la cuenta, olvídate de que si él pasó por tí, de que si el taxi te va a cobrar caro de regreso a casa, de que si dejarás la cuenta sin pagar, de si hieres sus sentimientos. ¡NO! En ese momento, lo único que importa es que salgas de tu cita infernal, que twitteés lo que te pasó, que se lo cuentes a quién mas confianza le tengas, y que te prometas a tí misma nunca más salir con él.
En mi experiencia, éste es el mejor consejo que les puedo dar, porque yo una vez tuve la mala suerte de tener una cita nefasta, en la que por mensa, en vez de salir corriendo a la calle para irme a mi casa, decidí quedarme hasta el final. Así que la cita se fue poniendo de mal en peor, y a media cita no aguanté, y tuve que ir al baño a llorar. Para mí sorpresa, mi date, decidió ir al baño al mismo tiempo... y ¡zaz! como si fuera poco que yo estaba al borde del llanto, resulta que los baños estaban tan pegaditos uno del otro, que pude oír la melodiosa armonía de sus flatulencias y defecación... y ya ni pude llorar agusto....lloré hasta que llegué a mi casa. Pá-té-ti-ca.

En fin... la segunda parte irá dedicada a los hombres, porque ellos también la riegan... ¿o no?

3 comentarios? ¡Coméntale!:

  1. Sube la parte2, pa saber en lo que siempre la ando cajeteando :P

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  2. Jajaj que oso escuchar todas las flatulencias del tipo!
    Esperare la segunda parte

    (=

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  3. Más que consejos parece un anecdotario... y me uno a la turba enardecida... ¿Pa cuando la segunda parte?

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