
Tengo una suerte... que deja mucho que desear: en esta semana me he fumado literalmente tres flatulencias en tres distintos lugares, y estoy segura que en las tres ocasiones, dichos gases tóxicos provenían del trasero de hombres. ¿Cómo lo sé? Fácil. Eran los que estaban sentados más cerca de mí en ese momento a mi alrededor, y todos tenían cara de "yo no fui".
Nosotras también nos echamos -y créanme no huelen precisamente a rosas- pero una "dama" nunca haría algo tan soez como tirarse un pedo en el metro, en un auditorio cerrado y en la iglesia -sí, ya me tocó fumarme uno en la iglesia-. Es preferible para nosotras, reabsorber las flatulencias en el flujo sanguíneo antes si quiera de que una molécula gas salga por nuestro hermoso trasero.
¿Qué los hombres no pueden aguantarse un poco antes de echarse un pedo? Eso es lo que siempre me preguntaba, hasta que estaba leyendo el libro de "Cómo cambiar a un hombre" de Bruce Cameron -en el cual he aprendido de todo, menos como cambiar a un hombre-, y en el que describía lo que le ocurre a los hombres cuando acumulan demasiados gases intestinales, lo cual es mas o menos así:
INTESTINO:
¡Señor! Permiso para hablar, señor.
CEREBRO:
Adelante, Intestino.
INTESTINO:
Señor, es el informe de daños de los tacos de suadero y frijoles charros que fueron digeridos hace dieciocho horas. No podemos aguantar, repito, no podemos aguantar. Solicito expulsión de emergencia.
CEREBRO:
Expulsión denegada: estamos en la iglesia.
INTESTINO:
Señor, nos han llegado los alimentos, estamos llenos hasta el límite. Va a soltar ráfaga, capitán.
CEREBRO:
¡Espere, Intestino, espere! Solo nos faltan 15 minutos para terminar. ¡Llamando a nalgas!
NALGAS:
¡Aquí estamos, señor!
CEREBRO:
Tenemos problemas con los tacos de suadero y frijoles charros de anohce, se dirigen hacia allá. ¿En qué estado se encuentran?
NALGAS:
Estamos en estado magnífico, duras como una roca, señor.
CEREBRO:
Buenas chicas. Espero que continúen así.
INTESTINO:
Capitán, tenemos dolor por gases en los sectores dos, tres y cinco, señor.
CEREBRO:
¡Maldición Intestino!
NALGAS:
¡Capitán, señor! Todas las válvulas superiores han debido fallar, el nivel de presión está superando los niveles de tolerancia, señor, hasta nuestro exquisito equipamento muscular es incapaz de manejar esta carga. Me temo que vamos a perderlo, señor.
CEREBRO:
¡Maldición! Nalgas, ventilad, pero hacedlo de manera controlada. No quiero oír ningún ruido, si podemos evitarlo. Conciencia, quiero un informe de responsabilidad encima de mi mesa en cinco minutos. Veremos si podemos salvar la situación.
CEREBRO:
(Pensando: ¡Ya me gustaría ver a una mujer manejando una situación así!)
En fin, esta pequeña interacción cerebro-intestino-nalgas que ocurre en los hombres, TAMBIÉN ocurre en las mujeres, pero quizá la diferencia entre hombres y mujeres, radique en que nuestras nalgas SÍ están completamente duras como rocas; o comemos menos tacos de suadero y frijoles charros que ustedes, y por lo tanto las consecuencias son menos catastróficas.
Por otra parte, les aconsejo a los hombres que suelen liberar flatulencias a cada rato, que tengan en cuenta que como las mujeres somos buenas fingiendo - en todos los sentidos-, puede pasar que cuando empieza a oler mal, alguna de ellas en vez de aceptar que se "echó uno" busque al hombre más próximo y le eche la culpa -Aclaro. Esto nunca me ha pasado a mí. Sólo a la prima de una amiga.- Entonces, les va a pasar como en el cuento de "Pedro y el Lobo", y por más que lo nieguen, nadie les creerá lo contrario.
Así que, aunque no los justifico aún, creo que ahora comprendo un poco más el por qué los hombres se tiran pedos en lugares públicos. Y bueno, me conformo con que cuando me toque estar "con alguno que se eche uno", tenga la suerte de que no me encuentre en algún lugar cerrado, y que dicho flato no sea ruidoso, ni oloroso. Aunque pensándolo bien: ¡LOS SILENCIOSOS SON LOS PEORES!
Que Dios tenga piedad de mí la próxima vez.



Ja ja! Muy gracioso! ¿Será cierto? naaah! Por cierto, Se me antojaron los tacos de suadero y los frijoles charros! :-)
ResponderSuprimirBuenisimo post..! :D
ResponderSuprimirjajaja ahora si que ¿que pedo con este post?
ResponderSuprimirjajaja pues yo si me aguanto pero mi señora ya en confianza me hace fumarme unos en el carro que no manches, no respeta ni cuando esta lloviendo y no puedo bajar la ventanilla, y segun ella huelen a elote (pero de que año serian)
ResponderSuprimirUn dato del Dr. Carrington: "Hombres y mujeres producen en promedio la misma cantidad de gases intestinales cada día -sin que la comida influya mucho en ello-. La cantidad de gas emitida cada día sería suficiente para inflar una pelota pequeña". Saludos desde la redacción de Algarabía.
ResponderSuprimirNombre si parecen el enemigo infiltrandose en una operacion secreta, por eso yo opino como el coronel. Nunca hay que confiar en alguien que se desangra por 5 dias y no se muere.Auch..ya vieja, no estoy en el face....
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