sábado 16 de octubre de 2010

Un pequeño consejo para hoy.

Después de presentar el ENARM -si no sabes que es el ENARM checa este post, y luego continua leyendo-, mi primera intención fue que debería meterme a trabajar. Quería sentirme productiva, activa y ocupada. No quería unirme a las filas, y filas de "Chicos Ni-Ni" que se multiplican como conejos.

Sin embargo, después de que supe que había sido aceptada para hacer la residencia médica, cada que le comentaba a alguien mi intención, me contestaban: "¡¡¡Noo Melissa!!! ¡Disfruta! ¡No te metas a trabajar! Porque después de que entres a la residencia en Marzo, ¡no vas a tener tiempo de nada!". Irónico. Me había quemado las pestañas los últimos 8 años de mi vida para poder trabajar en lo que tanto me esforcé, y ahora que podía, parecía que todos se habían puesto de acuerdo en decirme "que lo mejor, es que no trabaje".

Yo ya había preparado mi currículum con florecitas y rascahuele para darle un plus y encontrar trabajo más rápido -porque si le funcionó a Elle Woods en "Legally Blonde", ¿Por qué no habría de funcionarme a mí?-, pero después de que 8 personas más me dijeran que lo mejor es que disfrutara mis últimos días antes de entrar a la residencia y no me presionara por buscar un trabajo... pensé: "¡Pus que chingaos! ¡Esta vez creo que tienen razón!".

Así que desde el 10 de octubre en que supe que fui aceptada a la residencia, me propuse HACER LO QUE SIEMPRE HE QUERIDO HACER y que en los últimos 6 meses que estuve estudiando como loca, no había podido hacer. Por lo tanto, mi consejo para tí el día de hoy mi estimado lector es: HAZ LO QUE SIEMPRE HAS QUERIDO HACER.

En serio. Haz TODO lo que siempre has querido hacer como si no hubiera mañana. ¿Por qué sabes una cosa? Quizá el día de mañana ya no puedas hacerlo -tal cómo me va a pasar a mí en unos meses cuando sea residente de medicina interna-.

Así que, ¿Quieres comerte el litro de nieve que hay en el congelador y que te ha estado haciendo ojitos desde hace un mes, pero que no pudiste probar antes porque estabas a dieta? Hazlo. ¿Quieres ir a bailar salsa por la noche, e invitar a bailar al primer tipo que veas en la pista de baile, aunque hagas el ridículo porque lo único que sabes bailar bien es "La Macarena"? Hazlo. ¿Quieres decirle a la chica que te gusta, lo mucho que piensas en ella, y robarle un beso, aunque la chica que te gusta sea la prometida de tu mejor amigo? Este es el momento. ¿Quieres disfrazarte de mesera de Hooters sin razón alguna, y tomarte una sesión de fotos sexosa, aunque seas la persona menos fotogénica del mundo? Que nadie te detenga.

De hecho, pónte a pensar qué es esa pequeña cosa que desde hace tiempo has querido hacer y no has podido hacer por falta de tiempo o decidia, y HAZLA. A menos que implique el robo de un trailer para bloquear la avenida principal de tu ciudad mientras mantienes cinco rehenes y una AK47 en la mano, o a menos que implique tirar un buque lleno de petróleo en el Golfo de México, todo lo demás está bien. Bueno, todo lo que no implique daño a terceros para ser más precisos.

Por eso en este momento, estoy en un Starbucks posteando en mi blog después de 2 meses de no hacerlo como solía, tratando de terminar de leer el libro que compré desde hace 2 meses y nunca pude terminar, y disfrutando un delicioso Frapuccino Banana Caramel que también había dejado de tomar porque disque estaba a dieta.

¿Sigues aquí sentado? Mejor levántate, ve, y haz lo que te late. Anda. Aún hay tiempo. Hoy es un buen día para hacer lo que te gusta, porque no sabes si mañana alguien te tome de rehén con una AK47, mientras bloquean con un tráiler la avenida principal de tu ciudad, y lamentes no haber hecho lo que siempre has querido hacer, porque a diferencia de tí, ellos SÍ lo hicieron.

domingo 10 de octubre de 2010

Test sexual para evaluar tu nivel ¡de pendejez!

Sí. Algunos hombres pueden ser -disculpen la expresión- unos pendejos. Y por razones misteriosas, las mujeres tendemos a enamorarnos de ellos -aclaro, que a mí nunca me ha pasado-. Bueno, pero como todas las cosas, hay niveles de pendejez: desde el típico "pendejo de clóset" -que es pendejo pero no lo acepta-, hasta el "pendejo multidisciplinario" -que no importa donde lo pongas, siempre es capaz de hacer una pendejada-. Pero lo peor de todo es cuando son pendejos... hasta para el sexo. ¡Sí! No es broma. ¡Sí existen! ¡Deveritas! -bueno, "me han contado"-.

Y bueno, en el libro "Por qué las mujeres aman a los pendejos" de Antonio Garci -definitivamente el mejor que he leído sobre este tema, si consideramos que no hay más libros escritos acerca del tema- nos dice que aunque está claro que muchas mujeres aman los pendejos -reitero, que a mí nunca me ha pasado-, hay unos que se pasan de pendejos, y es por eso que algunas mujeres tienen amantes, o triángulos amorosos, o pentágonos amorosos, o círculos amorosos, o son lesbianas, o tienen 12 hijos, o yo que sé.

En ese mismo libro, viene un test para que los hombres evalúen su nivel de pendejez sexual, y como sé que muchos de ustedes -queridos caballeros lectores- no comprarán el libro -ya que el sólo título puede ofenderlos-, me tomé la molestia de compartirles el test. El test es una-de-esas-pendejadas-que-yo-no-escribí-pero-desearía-haberlo-hecho. Contéstenlo, y si son mandilones, no se preocupen, su novia lo contestará por ustedes, y aún así sigue siendo igual de válido.

Test sexual para evaluar tu nivel de pendejez

1. Cómo método anticonceptivo usas:
a) Preservativos
b) Amuletos de pata de conejo para la buena suerte
c) A alguien de tu mismo sexo

2. Cuando llegas al clímax del placer sexual emites:
a) Aullidos
b) Ronquidos
c) Monedas conmemorativas

3. Cuando tu pareja alcanza el clímax del placer sexual grita:
a) Tu nombre
b) Una porra del Pachuca
c) ¡Lárgate!

4. Para hacer el amor se debe estar completamente:
a) Desnudo
b) Enamorado
c) Borracho

5. Crees firmemente que el tamaño:
a) No importa
b) Sí importa
c. Se exporta

6. El punto G es:
a) Una bonita puntada con ganchillo para hacer macramé.
b) Un signo gramatical como el punto y coma.
c) El que está entre el puntto "F" y el punto "H"

7. Una relación sexual debe durar:
a) Quince segundos
b) Quince minutos (durante el medio tiempo del partido)
c) Quince intentos

8. Sabes que has logrado excitar a tu pareja cuando:
a) Habla a una hot line
b) Recuerda tu nombre
c) Te dice que le recuerdas a un novio que tuvo

9. Para aprender nuevas posiciones sexuales recurriste a:
a) El yoga
b) Documentales sobre la vida del conejo Teporingo
c) Tu mano derecha (sólo en caso de que seas zurdo; si eres diestro toma como respuesta correcta: "Tu mano izquierda")

10. Para inducirte a hacer el amor, tu pareja se pone:
a) Lencería francesa
b) Un pañal para adultos
c) Un chaleco bomba

Resultados:
Si contestaste mayoritariamente el inciso A, te felicito, mantienes un nivel sobresaliente de pendejez en tu vida sexual. (Sólo te recuerdo que los condones se ponen antes de hacer el amor, no se toman diariamente como pastillas anticonceptivas).

Si contestaste mayoritariamente el inciso B, te felicito, mantienes un nivel sobresaliente de pendejez en tu vida sexual, sólo te recomiendo que vayas inmediatamente al doctor, ya que seguramente no te han salido cuernos por falta de calcio.

Si contestaste mayoritariamente el inciso c, te felicito, eres tan pendejo que debes de andar con varias mujeres al mismo tiempo. Desde luego, que esto no es tu culpa; al igual que a Don Juan, a Casanova y a Julio Iglesias, la naturaleza te dotó de un nivel de pendejez tan elevado que puede decirse que tu no lo tienes, sino que éste te tiene a tí.

"El pendejo siempre encontrará la manera de manifestarse públicamente. La estupidez jamás ha encontrado satisfacción en la intimidad o el anonimato". -A. Garci

Sacrificios, Sueños y una Residencia Médica.

En la vida de los médicos, la etapa del Internado y la etapa del Servicio Social, son fundamentales en la formación académica... pero, hay una etapa que no todos tienen la suerte de vivir: LA RESIDENCIA MÉDICA.

La residencia médica son los años en que un médico al terminar su carrera, se dedica a especializarse en la rama de la medicina que más le gusta: llámese Pediatría, Cirugía, Oftalmología, Otorrinolaringología, Traumatología y Ortopedia, Imagenología, Medicina Interna, Anestesiología, Geriatría, Genética, Medicina del Trabajo, Medicina Familiar, Medicina del Deporte, Audiología, Anatomía Patológica, Calidad de la Atención Clínica, Epidemiología, Ginecología y Obstetricia, Medicina de Urgencias, Medicina Integrada, Medicina Legal, Patología Clínica, Radio Oncología o Salud Pública.

Para lograr hacer la especialización, hay que presentar el famoso ENARM (Examen Nacional de Aspirantes a Residencias Médicas). Dicho examen lo presentan alrededor de 26,000 médicos recién egresados, pero al final, sólo hay plazas para aceptar a 6,000 de los sustentantes. ¿Así o más canijo?

Hace un año, yo presenté el ENARM con la ilusión de ser una de las seleccionadas... y no quedé. La decepción fue muy grande. Había presentado para Medicina Interna y había decidido que era lo único que deseaba hacer, así que no puse segunda opción... y al final, aunque mi calificación había sido bastante buena, me quede a décimas del promedio mínimo para ingresar a la especialidad.

Dicen que los aviones despegan con más facilidad cuando tienen el viento en contra: así cobran fuerza y se levantan. Pues yo, muy a pesar de que en ese momento sentí el viento en contra, tomé la decisión de agarrar fuerza y levantarme de mi derrota. Esto no podía detenerme de mi sueño, y mi sueño era ser residente de Medicina Interna.

Trabajé eventualmente dando consulta médica en una farmacia por un tiempo, pero posteriormente decidí que si quería ser residente, tendría que dedicarme de tiempo completo para prepararme y estudiar. No pensaba hacer un curso "de preparación", pero cuando me encontré a una amiga que se había inscrito a uno en el Hospital General de México, me animé y en menos de una semana estaba haciendo maletas para irme a vivir al Distrito Federal por 6 meses.

Estos 6 meses, fueron indiscutiblemente meses de presión, de anhelo, de estudio arduo y de sacrificio. Decidir entre ir a pasar la tarde en el cine o estudiar un poco más, podrían hacer la diferencia entre ser una residente de Medicina Interna, o seguir siendo Médico General. Así que cada pequeño sacrificio que hacía, tenía la esperanza que culminaría en algo bueno.

Hoy en la madrugada fueron publicadas las listas de seleccionados para aspirantes a residencias médicas, y debo confesar que aunque moría de ganas por verlas a primera hora, al mismo tiempo quería prolongar la incertidumbre por miedo a sufrir de nuevo una decepción. Y es que esta vez, a diferencia del año anterior, mi pensamiento, oraciones, trabajo y esfuerzo fueron completamente destinados a un solo objetivo: entrar a la residencia. Había puesto to-do de mi parte. Había estudiado como si todo dependiera de mí, pero a partir de que presenté el ENARM, sabía que todo dependía de Dios. No había de otra más que confiar en Él.

Así que hoy 10-10-10 -¿así o más apocalíptico?- a las 4 am, prendí mi Netbook, y con manos temblorosas, busqué la lista de seleccionados en internet. Mis ojos buscaban mi número de folio dentro de la lista con una desesperación y con unos nervios, que los segundos se me hacían ¡eternos!. Cual es mi sorpresa... cuando veo que SÍ aparezco en la lista. Ahí estaba yo, en medio de los 729 seleccionados para Medicina Interna a nivel nacional.

¡Que grata sensación! Primero reí a carcajadas, luego lloré, luego dí gracias a Dios, y luego verifiqué 100 veces que sí era yo la que aparecía en la lista. ¡No lo podía creer! Fue como tener un orgasmo de felicidad. ¡Un orgasmo que me había costado mucho esfuerzo lograr!

La sensación de que todo tu esfuerzo en los 6 meses previos ha dado fruto, es algo sensacional. Sentir que al fin puedes realizar tu sueño, es espectacular. Saber que Dios es fiel y ha respaldado los anhelos de tu corazón, es maravilloso.

El año anterior que no entré a la residencia, no le reclamé a Dios. No lo hice porque sé que su plan es perfecto para mi vida, y si no entré, es porque tenías cosas mejores para mí y todo vendría a su tiempo. No me equivoqué. Llegó el tiempo, y estoy muy feliz.

Ahora, sigue ver a que hospital me van a asignar para hacer mi residencia médica de especialización en Medicina Interna. Tengo que analizarlo y consultarlo con Dios porque decidir en que hospital quieres prepararte, es tan importante como decidir que especialidad quieres hacer, o con quien te vas a casar, o cuantos hijos quieres tener.

Como decía al principio del post: la etapa de Residencia Médica, es una que no todos los médicos logran vivir, y me siento muy contenta de que tendré la fortuna de experimentarla. Desde hace tiempo era algo que deseaba, y sé que aún estando "dentro", no va a ser fácil mantenerse "dentro", porque hacer una residencia implica sacrificar tu familia y vida social, mucha presión y dedicación, guardias que parecen interminables y estrés al por mayor.

Yo estoy dispuesta a correr el riesgo, pero sólo le pido a Dios que me de fortaleza para aguantar lo que me espera.

Termino, solo para decirles (literalmente con lágrimas en los ojos), que nunca dejen de luchar por sus sueños; que una derrota no los haga decaer, sino que les ayude a tomar más fuerza para alcanzarlos. Esfuércense y sean valientes, no teman a luchar por lo que quieren y no hagan caso a la gente que crea que no tienen la capacidad para alcanzar sus sueños. Pongan siempre todo en manos de Dios, pidan que haga su voluntad y entiendan que TO-DO llega a SU tiempo.

Se despide de ustedes, la Dra. Melissa próxima R1 de Medicina Interna.

jueves 7 de octubre de 2010

Bendita Regla.

Amados lectores caballeros, ¿Alguna vez se han preguntado que se siente tener la regla? Y con regla, no me refiero a la regla de plástico con la que la maestra azotaba el pizarrón, sino a la popularmente conocida menstruación, regla, o "Andrés el que te visita cada mes". Como sea que le llamen, esta es parte fundamental de la mujer, y si ustedes no entienden a qué nos referimos con la regla, jamás entenderan a las damas.

Para empezar, la regla no tiene nada de divertido. Es como un huésped indeseado que te visita cada 28 días (si tienes suerte), y se queda una semana para hacer de las suyas. Para colmo, antes de llegar te envía cólicos avisando que está en camino; y los cólicos, son algo así como si te retorcieran el útero y fueras a parir gemelos. Lo malo es que a diferencia de los dolores de parto, los cólicos premenstruales no vienen acompañados de felicitaciones, ni regalos, ni vacaciones por la cuarentena, ni crecimiento de los senos.

Y ahí empieza el calvario de cada mes: empiezas a sentirte mal aún antes de que llegue Andrés. Fastidiada por los cólicos, de mal genio porque sabes que ya merito vas a menstruar y malhumorada porque no sabes cuánto durará. Para colmo, la tan esperada visita, tiene una suerte para llegar en los momentos más inapropiados: justo el día que llevas pantalón blanco, en el autobús mientras ibas rumbo al trabajo, un día antes de tus vacaciones a Cancún... o peor aún: el día que tienes una cita romántica para ver a tu galán.

Y no importa cuántos días antes de que llegue tu regla te prepares poniéndote una toallita sanitaria a diario para "evitar mancharte". Al final, el día que te la quitas, el día que se te olvidó ponértela, el día que te fastidiaste y decidiste salir sin ella puesta, ESE DÍA empezarás a reglar, y POR LEY te mancharás, Y NO TE DARÁS CUENTA y alguien más se dará cuenta antes que tú, y te avisará después de mucho tiempo, y serás el hazme reír de todos. Es una Ley de Murphy, baby.

Y de esta manera terminas manchándote en público, lo cual es algo comparable a ser plantada en el altar porque tu novio confiesa ser gay, y decide irse en un caballo blanco con su novio gay a media ceremonia. Te sientes expuesta, te sientes la comidilla de todos, desdichada, rechazada social, y lo único que puedes hacer es lamentarte y retirarte del lugar mientras los demás siguen ahí riendo... generalmente a costa tuya.

Ya que llegó la regla, decidir entre llevar una toalla sanitaria -que se siente igual a traer un pañal entre las piernas-, o llevar un tampón adentro -que se siente igual a tener sexo todo el día con alguien que la tiene chiquito-, es algo así como escoger entre "Guatemala" y "Guatepeor". No hay a cual irle.

Y bueno, el otro colmo de la regla, es que muchas mujeres experimentan un aumento de líbido durante su periodo menstrual. En otras palabras: andan más ganosas (¡irónico!). Y ésto podría ser un reflejo de la acción hormonal que ocurre en nuestrto interior previo a la ovulación, pero realmente la líbido femenino es tan difícil de evaluar, que igual y sólo se debe a qué en esos días andamos tan sensibles e irritables, que lo único que nos aliviana es que "nos hagan el favor" (aunque re-al-men-te el favor se los hacemos nosotros a ustedes... ¡jum!).

Ya en conclusión, por muy fastidiosa que sea, la regla no es el acabóse, dura máximo una semana, y se va... y corríjanme sino: pero por mucho que nos fastidie su visita, es más fastidioso y estresante darte cuenta de que este mes por alguna razón desconocida: ¡no llegó!

Así que aún cuando todas nos quejamos de la maldita regla, al final siempre es una alegría ver que llega si es que ya la dabas por perdida, y ahí es cuando exclamas (me han contado): "¡Bendita Regla!".

:)