¿Pueden oír eso? Soy yo sonriendo.
Sip. Estoy sonriendo tan
pinche fuerte, que mi sonrisa podría estremecer a todo el universo. Soy tan
pinche feliz y mi sonrisa es tan
pinche genial que en este momento podría inundar el universo de perros cachorritos llenos de diamantina, y del cielo lloverían chocolates
Kisses.
¿Y saben porqué estoy sonriendo? Por que yo era de esas que había perdido la fé en el amor. Tenía cuatro años y medio, sin haber establecido una relación formal con alguien.
Sin embargo, en febrero del año pasado, conocí a alguien que me cautivó... Su sonrisa tibia. Sus ojos tiernos. Su sencillez. Todo me encantó de él, desde el momento en que lo vi. Y conforme lo fui tratando, me gustó más y más. Por primera vez en mucho tiempo, sentí que podía confiar de nuevo en el amor... y después de 10 meses de tratarlo, me convencí de que estaba enamorada, y a pesar de todas las circunstancias, me dí la oportunidad de emprender una relación de noviazgo.
¡Y lo amo! Es la persona a la que le dedico mis pensamientos por la mañana, mis oraciones por la noche, a la que me gusta compartirle mis triunfos, con la que me desahogo cuando tengo problemas, a la que deseo más que a nadie en este mundo, y en la que confío plenamente... ¡Es lo mejor que me ha pasado en toda mi
fucking vida!
Soy bien pinche feliz, y me siento plena al lado de él. Quizá por eso estimados lectores, ya no escribo tan seguido en el blog... porque
el poco tiempo libre que tengo, creánme... ¡sólo quiero estar con él!
En fin, podría extenderme platicándoles muchas cosas que me han pasado al lado de él a lo largo de 6 meses, pero tendrá que ser en otro momento, porque tengo cosas que hacer... como seguir estremeciendo el universo con mi sonrisa, porque
señoras y señores, les reitero: al lado de él, soy bien
pinche feliz.
Te amo Jesús
(Anvil Higgins).
